Descifrando el jeroglífico de la reforma fiscal: Cambios en el IRPF

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Uno de los principales cambios que conlleva el anteproyecto de la reforma fiscal afecta al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Con ello se pretende que el impuesto sea más simple, moderno y equitativo que el existente en la actualidad.

Pero para poder entender mejor los cambios que se producen con la reforma, hay que saber que la normativa del IRPF actual establece dos tipos de renta: la renta general y la renta del ahorro. La renta general aborda los rendimientos del trabajo y otras actividades económicas, de capital, imputaciones de renta y ciertas pérdidas y ganancias patrimoniales. Por su parte, la renta del ahorro incluye la mayoría de los rendimientos de capital mobiliario y las pérdidas y ganancias que procedan de la transmisión de elementos patrimoniales.

Conociendo estas premisas, son varios los aspectos que podemos destacar relativos a la renta que contemplaremos los próximos años con motivo de la reforma fiscal:

– Por un lado, se reduce el número de tramos actuales de siete a cinco, de modo que sí hoy van del 24,75% al 52% en la próxima declaración podría oscilar entre el 20% y el 45%. Además, se produce una rebaja de la tributación en todos ellos, por lo que en 2015 el tipo mínimo será del 20% y se aplicará sobre los primeros 12.450 euros de base imponible.

– Para una segunda base imposible de entre 12.450 hasta 20.200 euros, el tipo será del 25% en 2015 y del 24% en 2016.

– El tercer tramo será entre  35.200 y hasta 60.000 euros, con un gravamen del 31% en 2015 y del 30% en 2016.

– Por último, para una base imponible entre 35.200 euros y 60.000 euros el gravamen será del 39%, aplicando a partir de ese nivel un gravamen del 47%.

De esta forma, el tipo mínimo de gravamen pasará del 24,75% al 20% en 2015, y al 19% en 2016, ubicándose en cinco puntos menos que en 2011. El tipo máximo pasará del 52% al 47% en el próximo año, y al 45% en 2016, situándose en el mismo tipo que en 2011.

Con esta detallada reforma, los contribuyentes que perciban menos de 12.000 euros anuales tendrán que pagar menos a  partir de este mes de julio, un primer paso de una reforma que entrará en vigor el 1 de enero de 2015. De esta forma, se prevé que cada beneficiario pueda disponer de un ahorro de entre 250 y 300 euros en los próximos seis meses.

La reforma del IRPF también implica un aumento superior al 25% de los mínimos familiares por hijos, ascendentes y personas con discapacidad a cargo. Como apoyo a las familias se crean tres nuevas deducciones con carácter negativo en los tramos de familias con hijos dependientes con discapacidad, familias con ascendentes dependientes y familias numerosas. En cada uno de estos casos se podrán percibir 1.200 euros anuales, que podrán recibirse de manera anticipada mediante 100 euros mensuales, siendo además acumulables para cada una de las situaciones familiares. Es decir, una madre que tenga un hijo percibirá siempre 1.200 euros, y si además tiene una discapacidad recibirá otra para por el mismo importe.

La reforma relativa al IRPF también incorpora instrumentos para potenciar el ahorro a medio y largo plazo. Así, la nueva tarifa constará de tres tramos: el primero, de hasta los seis mil euros, verá reducida su tributación del 21% al 20%  en 1015; el segundo, desde seis mil hasta cincuenta mil euros, bajará hasta el 22% en 2015, y el tercero, a partir de cincuenta mil euros, se situará en el 24% en 2015.

Estos cambios en el IRPF ideados por el Gobierno con motivo de la reforma fiscal serán de aplicación en todas las Comunidades Autónomas a partir de la entrada en vigor de la ley en enero de 2015, y deberán ser aprobados por las comunidades antes del 31 de diciembre. Actualmente, el tipo mínimo en el IRPF se encuentra en el 12,75% en el tramo estatal, y en el 12% en la mayoría de las comunidades. Con la reforma, el tipo impositivo en el tramo autonómico descenderá del 12% al 10%, salvo en el caso de aquellas comunidades que aprueben una subida fiscal para dejar el tipo donde estaba.

Todos estos cambios ideados con motivo de la reforma pueden afectar de manera distinta en función de la situación familiar en la que nos encontremos. Podemos ejemplificar estos cambios con los siguientes escenarios:

– Las personas solteras sin hijos serán los que menores beneficios perciban de esta reforma al no tener acceso a la deducibilidad familiar, aunque su IRPF igualmente bajará en todos los tramos.

– Los contribuyentes casados, con dos hijos y dos nóminas declaradas de manera individual, verán reducida también su aportación respecto al año anterior. Así, con unos ingresos de 15.000 euros cada uno, pagarán 28 euros menos al mes. Pero si cada rendimiento supera 40.000 euros, se deberá pagar 156 euros más al año, y así sucesivamente.

– Las familias numerosas serán las más favorecidas por esta reforma, al bajar los tramos de forma más amplia que en los casos anterior. Así, en el supuesto de que el contribuyente esté casado, disponga de un solo ingreso familiar y tenga tres hijos mayores de tres años, se le aplicará un mínimo familiar de 9.100 euros.

En cualquier caso, dependiendo de la situación concreta de cada particular se aplicarán unas cantidades u otras, por lo que será necesario acudir a un profesional para que realice un diagnóstico de nuestra situación económica y del impacto que dicha reforma puede tener sobre nuestra renta.

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¿Quieres conocer más detalles sobre el Anteproyecto de la Reforma Fiscal? Consulta los siguientes artículos y profundiza en los cambios propuestos para los próximos años:

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